jueves, 6 de noviembre de 2008

Pizza

Base de pizza

Base de pizza

La pasta de la pizza se prepara como la masa del pan (harina, levadura de panadería, agua y sal) con un poco de aceite. Cuando la base está preparada, se le añaden los demás ingredientes y se hornea.

Ingredientes
para una pizza grande:
- 250 g de harina de trigo,
- 1 bolsita de levadura de panadería o 20 g de levadura fresca en polvo diluida en agua tibia,
- 3 cucharadas soperas de aceite de oliva,
- 1 cucharada de café colmada de sal,
- 15 cl de agua tibia.
Cocción: 240°C (termostato 8), 10 - 15 minutos.
Preparación:
- Mezclar la harina y la sal con una cucharada de madera. Añadir la levadura y mezclar. Incorporar el agua templada y volver a mezclar durante un minuto. Añadir el aceite y amasar la pasta durante 5 minutos, hasta que esté homogénea y se despegue de los bordes del recipiente.
- Cubrir con un trapo y dejar que suba la masa en un entorno caliente (precalentar el horno a 30°C, introducir la pasta y apagar el horno) hasta que duplique su volumen durante unos 45 minutos.
- Precalentar el horno. Enharinar la zona de trabajo. Extender la masa en forma de disco con las manos o con la ayuda de un rodillo. Colocarla en la placa del horno sobre papel vegetal. Añadir al gusto los ingredientes de la pizza y hornear.

Consejos:
- Para darle un gusto original: reemplazar 1/3 de agua por vino blanco y añadir orégano.
- Aromatízada: albahaca o cualquier otra hierba, especia, ajo en polvo, mostaza…
- Reemplaza 1/3 o 1/4 de la harina por sémola fina de maíz o de trigo para darle una textura algo granulosa y crujiente a la pasta.
- Ayuda: ¡la máquina de hacer pan está para eso!
- Receta exprés: sustituir el agua por un 1 yogur y utilizar levadura química.
- Conservar la pasta para la pizza en un lugar fresco, envuelto o cubierto. También se puede congelar: extender sobre el papel vegetal y enrollar en forma de tubo o en bloque antes de embalarlo en una bolsa de plástico.
- Para que la levadura haga efecto antes, añadir una pizca de azúcar. .
- Cuanto más aceite tenga la masa, más crujiente estará. Para conseguir una pasta fina y con poco aceite, hay que enharinar el rodillo en cada pasada.
Guarnición:
- Pizza clásica: la base es de puré de tomate, aceite de oliva, azúcar y especias. Las que no dispongan de mucho tiempo, también pueden utilizar tomate concentrado y una pizca de azúcar (para restarle acidez).
- Pizza blanca: la base es de nata, mascarpone, ricotta u otro ingrediente cremoso.
Las más comunes:
- Margarita: Base de tomate, mozzarela y orégano.
- 4 estaciones: Base de tomate, mozzarella, jamón, champiñones, alcachofas y aceitunas.
- 4 quesos: Base de tomate o nata, mozzarela y 3 quesos más. Generalmente: queso de cabra, gorgonzola y parmesano.
- Napolitana: Base de tomate, mozzarella, anchoas y aceitunas.
- Reina: Base de tomate, mozzarella, jamón y champiñones.
- Pizza blanca: Mozzarella y albahaca. Si no, ricotta, rúcola y piñones para cambiar.
- Mariscos: Base de tomate, marisco, ajo y perejil (nada de queso).
- Hawaïana: receta americana. Base de tomate, mozzarella, jamón y piña.
Todas las recetas de pizza.

Masa quebrada

La masa quebrada

La masa quebrada

Crujiente y bien azucarada, es la base de tartas de fresas y de crema pastelera de nuestra infancia. Los disgustos con la masa quebrada son frecuentes, por lo que, a continuación, te ofrecemos algunas reglas. Ya verás como es un juego de niños.

Elabora tu propia masa quebrada y aprende algunos trucos para no fallar nunca.

Descubre todas nuestras recetas con base de masa quebrada

La masa quebrada: receta

- 250 g de harina
- 125 g de mantequilla en pequeñas cantidades a temperatura ambiente
- 1 huevo
- 125 g de azúcar
- sal
Trabajar la mantequilla blanda y el azúcar con cuchara de madera hasta conseguir una especie de pomada. Añadir el huevo y mezclar enérgicamente. Añadir la harina y la sal, y mezclar con las manos rápidamente para formar una bonita bola.
Truco: la temperatura ambiente no debe ser demasiado alta para evitar que la mantequilla se funda.
Formar una bola, embalarla con un film transparente y dejar reposar en un lugar fresco durante 20 minutos.
Consejos:

Mantequilla
No dejes que se funda antes de incorporarla. Debe estar blanda pero no fundida.
Desarrollo
Respeta el orden para añadir los ingredientes.
No trabajar demasiado la pasta
En contacto con el calor y la humedad, la harina forma gluten, una materia que vuelve la pasta elástica (absolutamente necesario para que la miga sea esponjosa y esté bien ligada pero enemigo número 1 de la masa quebrada).
Azúcar
Cuanto más gordo sea el azúcar, más crujiente será la pasta. Si utilizas azúcar glas, obtendrás una masa muy fina, una pasta desmenuzable y una textura sedosa en la boca.
Reposo
Deja reposar la pasta durante 30 minutos en el frigo y otros 10 minutos a temperatura ambiente antes de extenderla. Vuelve a sacarla al fresco y métela al horno cuando esté bien caliente.
Cocción sin guarnición
Cocer durante 20 minutos a 180°C y rellenarla una vez fría: tarta de chocolate (crema de chocolate), tarta de frutas frescas con crema pastelera...
Cocción con guarnición
Vigila la cocción para evitar que los bordes se hagan demasiado rápido.
Conservación
48 h al fresco o congelado (en bloque o cortado y luego enrollado).

Variante más golosa: pastaflora con almendra rallada
- 250 g de harina
- 125 g de mantequilla en pequeñas cantidades a temperatura ambiente
- 1 huevo
- 80 g de azúcar glas
- 40 g de almendra rallada
- sal
Trabajar la mantequilla blanda y el azúcar glas con una cuchara de madera. Añadir las almendras ralladas y el huevo y mezclar enérgicamente. Añadir harina y sal y mezclar a mano rápidamente.
Formar una bola. Embalar con un film transparente y dejar reposar durante 20 minutos en un lugar fresco.

Perfumar la pasta con:

- cacao para una tarta de plátano, pera o café;
- extracto de vainilla para cualquier tarta;
- café para una tarta de chocolate;
- almendras amargas para una tarta de almendras, albaricoque, cereza o frambuesa;
- agua de flor de naranjo para una tarta de fresa, ciruela o almendra;
- ron para una tarta de frutas;
- ron o albahaca para una tarta de albaricoque, fresa o melón.

Ensaladas imaginativas.

Ensaladas imaginativas
¿Quién ha dicho que comer ensaladas es aburrido? Además de lechuga y tomate, échale un poco de imaginación. Te enseñamos cómo sacarle el máximo rendimiento a uno de los platos del verano preferidos por los deportistas.

1. Un plato apetecible
2. ... Y muy saludable
3. Rica variedad
4. Trucos para las ensaladas
5. ¡Ponle salsa!
6. Recetas exóticas

1. Un plato apetecible

Apetecible. En verano las ensaladas se convierten en uno de los platos estrella.

En plena estación estival, cuando el aire acondicionado se convierte en el mejor compañero de trabajo, nuestro cuerpo se desgasta a marchas forzadas debido a las exigencias climáticas; ahora, más que nunca, necesitamos encontrar platos sabrosos y fáciles de preparar para mantener nuestra nutrición al más alto nivel.

Cuando el termómetro supera los 30 grados no apetece meterse horas delante de los fogones y, mucho menos, sentarse delante de un plato humeante compuesto por alimentos de "alta densidad": es el momento de alimentarse a base de ensaladas.


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2. ... Y muy saludable


La fibra vegetal o celulosa es uno de los componentes de la dieta al que menos atención se le presta y, sin embargo, es de los más importantes a la hora de construir una alimentación equilibrada.

La fibra sólo está presente en los vegetales y, cuanto menos cocinados estén, mayor será su valor, por lo tanto las ensaladas se convierten en una de sus principales fuentes de aporte.

La celulosa es un carbohidrato que no se absorbe durante la digestión (no pasa del intestino a la sangre) y, como consecuencia, carece de valor energético (no aporta calorías). La importancia fisiológica de esta función es grande ya que la fibra pasa por el intestino como una especie de "escoba", absorbiendo toxinas y arrastrando sustancias nocivas como ácidos biliares (precursores del colesterol).

La fibra vegetal aumenta hasta 4 veces su volumen al mezclarse con líquidos, por lo que provoca en el estomago una sensación de saciedad e incita a los movimientos intestinales que previenen el estreñimiento. ¿Todavía tienes alguna duda de la importancia de las ensaladas?.


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3. Rica variedad


En la mayoría de las recetas de ensaladas está presente esta hortaliza de la que, hasta hace pocos años, apenas se conocían variedades. Ahora la lechuga es todo un mundo.

Clásica
También conocida como "oreja de burro" es una de las variedades más utilizadas en nuestro país. Se caracteriza por el sabor dulzón de los troncos y cremoso de sus hojas verdes. Se utiliza en cualquier tipo de ensalada.

Batavia
Tiene el aspecto de una col de hojas abiertas. El sabor es similar al de la lechuga clásica, aunque la textura es mucho más suave. Es ideal para acompañar platos de pescado hervido, y las salsas con limón o vinagre realzan su fino sabor.

Iceberg
Tanto por sabor como por presencia se asemeja más a un repollo que a una lechuga. Debido a la disposición de sus hojas tiene un plazo de conservación más largo que el de las otras lechugas. Es la variedad más utilizada en la preparación de sandwiches o bocadillos.

Cogollos
Son una especie de "crías" de lechuga y se caracterizan por lo compacto de sus hojas y su denso sabor. Por su modo de cultivo apenas tienen suciedad, por lo que su preparación es muy rápida. Se utilizan principalmente con anchoas, atún y huevo duro para preparar suculentas ensaladas.

Hoja de roble
De aspecto "desmochado" y sabor muy intenso. La mejor para combinar con quesos fuertes y embutidos con pimentón (chorizo, salami...). Difícil de conservar y complicada de lavar. Debido a su fina textura se puede trocear con los dedos, sin necesidad de utilizar el cuchillo y la tabla.

Lollo Rosso
Muy similar a la "hoja de roble" pero con sabor más suave y apariencia más rizada y fibrosa. Ideal para combinar con pollo, ternera y arroces hervidos.

Escarola
De apariencia rizada y paladar muy contrastado. Difícil de lavar y trinchar. Muy apta para combinar con cebolletas y apio. Su sabor, combinado con el de un buen aceite de oliva, no tiene comparación con el de ninguna otra lechuga.

Endibias
Pequeños cogollos de hoja lisa y acentuado sabor amargo. Además de prepararlos en ensalada también se pueden cocinar como si de una verdura se tratase. Son las mejores aliadas de quesos como el Roquefort o el Gorgonzola.

Maché
Se la conoce como "hierba de canónigo". De hojas diminutas, paladar fino y textura delicada, muy apta para combinar con otras lechugas más sabrosas y con zanahoria, remolacha y rabanitos. Sólo se consigue conservarla durante 48 horas.

Berros
No hay que confundir este vegetal silvestre con el maché, ya que su sabor es mucho más acentuado, aunque su aspecto sea similar. Combina a la perfección con anchoas, quesos curados y pasta cocida.


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4. Trucos para las ensaladas


- Para lavar correctamente la lechuga hay que sumergirla durante un par de minutos en agua purificada con lejía (añadir 2 gotas de lejía por cada litro de agua). Después hay que aclararla al chorro.

- Para conservar frescas y crujientes las hojas de lechuga las envolveremos en un paño de algodón húmedo y las colocaremos en la parte inferior del frigorífico.

- Logramos quitar el sabor amargo de las endibias separando las hojas y "peinándolas", una a una, con un paño desde la punta de la hoja hacia el tronco.

- Las lechugas de hoja fina (Batavia, Roble...) se cortan mejor con una tijera que con un cuchillo.

- Los berros y el maché se deben lavar al chorro, ya que si los sumergimos en agua se diluye su sabor.


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5. ¡Ponle salsa!


Salsas para ensalada
Tipo Composición Combina con Val. dietética
Aceite y zumo de limón Aceite de oliva y limón natural Todo tipo de ensaladas *****
Ali-oli Aceite de oliva, ajo y clara de huevo Patatas, arroces, pasta ****
Anchoas Anchoas trituradas, aceite de oliva y crema de leche Berros, maché, quesos suaves ***
Mahonesa Aceite de oliva y huevo Todo tipo de lechugas, marisco, huevos **
Mostaza Semillas de mostaza y aceite de oliva Todo tipo de lechugas, apio, pescado blanco ****
Roquefort Queso roquefort y leche Endibias, maché, apio, rabanitos **
Rosa Mahonesa, ketchup y zumo de naranja Huevos, marisco **
Soja Semillas de soja fermentadas y caramelo líquido Ensaladas verdes, pescado blanco ***
Vinagreta Aceite de oliva, cebolleta, pepinillo, huevo duro y vinagre Patatas, pasta, arroces, verduras ****
Yogurt Yogurt, ajo, leche y mostaza Cebolleta, apio, endibias **
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6. Recetas exóticas


Repollo o lombarda
Se corta fino (juliana) y se deja macerando 6 horas con vinagre de manzana y aceite de oliva. El condimento ideal es el cardamomo.

Coliflor
Hay que desmenuzar las pencas más pequeñas y escaldarlas un minuto en agua ligeramente salada. El punto ideal de ensalada es cuando está ligeramente crujiente. Una vinagreta dará el punto final de sabor.

Alcachofas
Se cortan los corazones (crudos) en trozos de menos de 1 centímetro y se maceran durante 6 horas en zumo de limón (así no se ponen oscuros).

Champiñón
Tiene que estar muy fresco y sólo se emplean los champiñones pequeños. Se cortan en láminas y se aliñan con una vinagreta.

Fruta compacta
Manzana, pera, melocotón, albaricoque... hay que remojarla en agua con zumo de limón para que no se ponga oscura. Sólo se puede emplear para añadir en el momento de tomar la ensalada.

Cítricos
Naranja, pomelo, mandarinas... combinan perfectamente con ensaladas de quesos de pasta blanda o huevo cocido.

Fruta tropical
Piña, mango, melón, fresas... quesos y pescados blancos son sus mejores aliados, aunque no le van nada mal a la carne de pollo o pavo.

Fruta deshidratada
Pasas, dátiles, higos, ciruelas... incrementan el sabor y la presencia de una ensalada de arroz o de pasta.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Queso en la mesa


¿Una comida sabrosa, divertida, fuera de cualquier formalidad y además sencilla? Las tablas de embutidos, patés o quesos se presentan como una excelente opción gracias a las amplias posibilidades que ofrecen. Una máxima para lograr el éxito: que prime la calidad.

Desde hace un tiempo, comidas que hasta ahora se consideraban más tentempiés que comidas -tapas, pinchos...- han empezado a cobrar protagonismo en la elite gastronómica. Entre ellas destacan las tablas.

Aunque de plena actualidad, las tablas suponen una vuelta a la alimentación tradicional donde primaba, ante todo, la calidad de la materia prima y que se basaba en los productos que se tenían más a mano.

Ventajas
La ventaja primordial de las tablas es la sencillez y rapidez de preparación ya que lo único que se necesita es una cierta variedad del producto elegido. Esto hace que sean idóneas para cualquier momento ya sea como entrante o, incluso, como plato principal.

Además son “platos” en los que no se necesita ninguna elaboración. Esto permite prepararlas en cualquier momento y lugar. Esto permitirá que los comensales prueben una selección de productos de la forma más natural posible, conociendo texturas, sabores y aromas hasta ahora olvidados por los complicados procesos de cocción y aditamento a las que suelen ser sometidos.

Todo esto las convierten –junto a las tapas y pinchos- en una opción inigualable a la hora de comer. Ideal para visitas improvisadas o para veladas con los amigos, sin más preocupaciones que la de degustar las diferentes variedades de productos.

Presentación
En un principio se puede llegar a pensar que la disposición de los alimentos no tiene porque responder a ningún orden. Pero esta afirmación no es del todo cierta. Se debe tener en cuenta que los productos de sabor más suave deben colocarse en la periferia de la tabla y los más fuertes en el centro.

Así, los sabores más intensos no impedirán degustar aquellos que son más delicados. También es importante que se utilice la variedad de colores para conseguir una apariencia estética perfecta.

Hay que tener en cuenta que hay que disponer de una cierta variedad de productos para satisfacer los deseos de todos los comensales. También es conveniente tener cubiertos para los distintos alimentos. Por ejemplo, en el caso de los patés y los quesos blandos, hay que colocar un cuchillo para cada uno, para evitar que se mezclen sabores.

El corte de los quesos
Ante una variedad de quesos, un problema que se puede plantear es cómo cortarlos. Algo que no sucede con otros productos. En primer lugar hay que tener los utensilios adecuados para cada tipo de queso. Por ejemplo, el queso Roquefort se debe cortar con una guillotina o un cuchillo caliente, lo cual evitará que se “desmigue”.

Las claves para un buen corte son la forma, la textura y el sabor del queso: el de tetilla se debe cortar en rodajas, los quesos redondos en cuñas y los del tipo Cabrales en tacos. Siempre hay que tener en cuenta que el sabor determina el grosor del corte.

En buena compañía

Ahumados. Se puede servir los ahumados con una gran diversidad de panes aunque los más conveniente son los de semilla e inglés, ambos tostados. Estos panes se untarán con mantequilla servida en un bol con hielos. Otros productos adecuados son las ensaladas verdes con pepinillo y huevo cocido o las alcaparras. En cuanto al vino, el más adecuado es uno blanco ligero.

Quesos. Los panes y las galletas saladas no son los únicos acompañantes de los quesos, sino que también frutos secos y fruta, como manzanas y uvas. En cuanto al vino, se debe elegir en función del sabor del queso pero quizás lo más interesante sería acompañarlo con caldos de la misma procedencia que el queso.

Ibéricos. Los embutidos y fiambres se deben servir con un pan tradicional al estilo chapata. Además, en muchas ocasiones, estas tablas se completan con quesos y con escalibada. En cuanto al vino, el más adecuado es un buen tinto.

Patés y foie-gras. El mejor pan que se puede utilizar es un pan artesano ligeramente tostado. Mientras que a la hora de elegir el vino, la variedad de sabores suele ser un problema. Los más convenientes suelen ser Oporto semiseco o uno francés como Sauternes.

Acompañar los Quesos
Cuando quiera preparar una bandeja de quesos lúcida y variada, debe tener muy en cuenta el acompañamiento de la misma. En primer lugar es fundamental el pan: hogazas caseras; olvídese de los panes condimentados. Las nueces, las almendras y las avellanas frescas enteras son los frutos secos favoritos de los europeos para acompañar este rico alimento. También puede colocar en la bandeja alguna fruta, y las más adecuadas para tal fin son las peras, las manzanas y los higos si son frescas; si prefiere frutos secos, apueste por los higos, las ciruelas y las pasas. Los Quesos Azules con un poco de miel silvestre realzan su sabor.

Conservar la tabla de quesos
El queso no es un producto que se considere difícil de conservar. Pero siempre hay que tener en cuenta una serie de consejos para aumentar la vida de este delicioso producto. En primer lugar, hay que tener en cuenta que todos los quesos no se conservan igual. Los quesos menos curados se conservan peor, mientras que los más curados aguantan más.

Este tipo de productos siempre debe ser guardado en una lugar fresco y seco, como puede ser el frigorífico, utilizando para ello diferentes tupperwares. Hay que tener en cuenta que si comparten el mismo recipiente pueden adquirir el sabor de los demás.

Otra opción es la de envolverlos en plástico. El problema es que si éste está muy apretado puede favorecer la aparición de moho. La peor opción es envolverlo en papel ya que suele resecar el queso. Otra opción no recomendable es la de la congelación. Además, siempre se debe evitar quitar la corteza ya que contribuye a una conservación más natural.

Cuando el moho ha hecho acto de presencia, no hay que pensar que el queso deja de ser comestible. En este caso lo que se debe hacer es quitar todas aquellas partes que tengan el mínimo rastro de moho, el resto sigue siendo comestible.

A la hora de servir, hay que tener en cuenta que se debe sacar unos minutos antes del frigorífico. De esta forma recuperara la temperatura ambiente favoreciendo una mejor degustación.

Como servir queso


Si hay un alimento al que nunca diré que no es el queso, en todas sus formas, texturas, sabores, aromas y condiciones climáticas.

Y nada mejor para una cena informal que una tabla de quesos generosa, aquí te aconsejamos la preparación de ellas, con la combinación con otros alimentos.

1. Sirve quesos variados: curados, duros, untables, cremosos, así puedes ofrecer a tus comensales varias opciones. Comienza con los quesos de menos sabor para que no arruinen el sabor de los más aromáticos.

2. Acompaña tu tabla de quesos con panes variados, en sabor y textura, para disfrutar del verdadero placer del queso. Puedes optar por panes serracenos, grisines, panes saborizados y pequeños scones, para dar el toque agridulce.

3. Acompaña los quesos con frutas, frutos secos o verduras al vapor, aportan nuevas texturas y sabores, y permiten “lavar” el paladar para dar paso a la degustación de quesos más fuertes.

4. La bebida es un elemento importante en la tabla de quesos, opta por vinos blancos refrescantes, afrutados, que no interfieran en el sabor del queso, sino que lo complementen. Si tu gusto se inclina por los tintos, elije tintos jóvenes, no muy fuertes.

5. Finalmente el corte de los quesos: para los quesos duros la presentación es en trozos, a lo “rústico”, para los curados se los corta en cuña o de forma triangular. Los untables se ponen en pieza completa, mientras que los cremosos se sirven en pequeñas rebanadas.

Grisines


Ingredientes para 500 gramos de grisines:

500 gramos de harina 000
1 cucharadita de sal
15 gramos de levadura de cerveza
225 c.c. de agua
1/2 cucharada de extracto de malta
40 gramos de margarina
50 c.c. de aceite neutro

Preparación:

Colocar en un bol la harina junto con la sal. Hacer un hueco con el centro y colocar la levadura, previamente disuelta en el agua, el aceite, el extracto de malta y la margarina.Tomar los ingredientes y formar una masa suave. Colocar la masa en un bol limpio, cubrir con un lienzo y dejarla levar en un lugar tibio. Desgasificar la masa, estirarla de 2 cm. de espesor y cortar tiras del largo deseado. Redondear los grisines con la palma de la mano.Acomodar sobre una placa untada con margarina, dejar puntear y cocinar en horno caliente durante 12 minutos.

Otras opciones:

Si desea realizar grisines de otros cereales, reemplazar 250 gramos de harina por 250 gramos de harina de salvado, integral, de soja o de centeno.Para realizar grisines saborizados, puede agregar a la receta 50 gramos de cebolla deshidratada ó 200 gramos de queso rallado ó 15 gramos de orégano.También los grisines se pueden pintar con clara de huevo antes de cocinar y espolvorear con semillas de amapola, sésamo o sal parrillera.